Francisco recuerda la efeméride del golpe de Estado como una situación “chusca a la vez que dramática”. Dramática porque cuenta que vivió momentos duros como el de un guardia de oficina que le confesó que estaba muerto de miedo y le pedía ayuda para salir de urgencia, y chusca porque en la fila de arriba se gastaban bromas y algunos hasta se rasgaban las vestiduras. Comenta que hubo personas de una grandeza excepcional en la cámara como Gutiérrez Mellado o Adolfo Suárez “que hicieron frente a la oposición con grandes aptitudes”. Francisco también señala que la historia es una evolución y que con el tiempo todo se regenera:

“Entre los 18 y los 25 años se encuentra ese núcleo de la sociedad que debe asumir el proceso de limpieza y la senda de las reformas”.

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