El fútbol lo ha jugado desde que era pequeño, su padre y hermano mayor lo jugaban y eso le arrastró al campo: “con mi hermano llevo un equipo de pre-benjamines, hay que tener mucha paciencia con los niños porque depende del día y cómo hayan estado en el colegio vienen de una forma u otra, hay que ejercer la autoridad”. Se muestra ilusionado y encantado con el equipo: “se juntan todos para que se vayan conociendo y disfrutando del fútbol”. Los valores del deporte son un pilar fijo para cualquier entrenador, señala David, y hacer estrategias para que se diviertan, puntúa a los niños del 1 al 5, 3 es si están apáticos: “los míos están por abajo pero es satisfactorio”. Hay dos chavales que juegan muy bien y pronostica que el año que viene puedan estar federados.

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