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Inés Guajardo-Fajardo
Hay muchas historias a nuestro alrededor que parecen pequeñas pero grandes en su impacto. Rosa Guajardo-Fajardo, estudiante de 5º de Medicina de la UFV nos trae a Onda la historia de su hermana Inés Guajardo-Fajardo, hijas de una familia de 10 hermanos. A Inés le cambió la vida un accidente de coche hace 18 años, cuenta que cuando llegó al hospital los médicos se dieron cuenta de que tenía una paraplejia. Fue recuperándose poco a poco también a nivel cognitivo. En el 98 le dieron el alta y aprendió el manejo de la silla de ruedas: “mi adaptación comienza ahí, es un choque con la realidad con sólo 16 años, lo que más fuerza me dio fue mi fe, Dios me ha ayudado pero también mi familia y amigos, sobre todo, la parroquia en el Camino Neocatecumental, me he sentido afortunada por seguir con vida y no he perdido la esperanza”. Piensa que su historia está bien hecha porque al salir del coma fue dándose cuenta poco a poco de la realidad, gradualmente, como un bálsamo: “cada día es nuevo y una oportunidad de seguir hacia adelante, miro lo que aun puedo hacer no lo que ya no puedo hacer, todos tienen problemas y podemos ser felices con ellos, no es tan difícil, sólo hay que echarle ganas a la vida”. Ahora tiene 34 años y lleva una vida muy activa, también se ha sacado el carné de conducir: “hago hincapié en la rehabilitación integral, en Toledo aprendí que el trabajo es más completo, de hecho, soy madre y tengo 3 hijos de parto natural”. Su tónica es valorar todo lo que tengo: “cada año celebro la vida y aunque sigo con descontroles crónicos a nivel orgánico valoro en conjunto todas las cosas que tengo, me ayuda a no divagar con tonterías”.

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